Tag Archives: Caos

JLT_GÉRICAULT_La_Balsa_de_la_Medusa
27 Mar 2016 Read more

Reconciliación, unión y cambio

Adversidad, desunión y resentimiento.

Queremos que las cosas estén en su sitio, en orden y agradables a la vista. Desafortunadamente, hay mucho trabajo, la gente llama nuestra atención, la verdad no somos tan disciplinados como creemos. Hay quienes hacen cosas que nos frustran, y demasiadas tareas por hacer y supervisar, poco tiempo para aprender y muchas dificultades para administrar. Desabastecimiento, desasosiego, desconfianza y temores campean al interior y en las afueras de la existencia, es un momento de adversidades.

El problema no es el mundo, es otro … Siempre habrá desorden, desorganización, vacíos existenciales. El verdadero inconveniente es que nos aferramos a lo que esperamos de los demás, de nuestro trabajo, de nuestra familia y de nuestra propia vida. El apego derivado de la desesperanza y del desespero, el encajar las culpas y las responsabilidades en el otro, en quien nos parece, mas que adversario un enemigo, es la tragedia de la desunión.

JLT_GÉRICAULT_La_Balsa_de_la_Medusa

Según el crítico Jonathan Miles, la Balsa de Medusa arrastró a los supervivientes “hacia las fronteras de la experiencia humana. Desquiciados, sedientos y hambrientos, asesinaron a los amotinados, comieron de sus compañeros muertos y mataron a los más débiles.” [1]

Nuestro apego con esas ideas es fuente de resentimientos. Al igual que nuestra falta de voluntad para aceptar las cosas como son. Y no queremos sentir, ni sufrir luchas, por lo que tratamos de evitar pensar en lo que nos distrae, en huida optamos por esperar que algo acontezca, hasta nuestro propio fracaso. Vemos en cada quien lo irreconciliable: un enemigo y no un compañero del camino.

Podríamos intentar ver nuestras aprehensiones en otra perspectiva, del cómo responder a la cuestión de dónde se encuentran ciertamente, de observarlas, de ofrecerles atención. Cuáles son, examinemos esas tiranteces de la manera como se presentan y también sobre el cómo las sentimos, reflexionemos cómo relajar esos prendimientos en la forma como existen. Indaguemos sobre lo bueno que podría haber en esos mismos sucesos y en la eventualidad de ver otra representación. Habría que sentirse bien con el descubrimiento de esa posibilidad, de manera que dejemos de lado la lucha y aceptemos el momento y también cómo realmente somos. Qué hay de bueno en esa secuencia para ver lo que es bueno en nuestras luchas, en las relaciones complicadas y en nuestro propio devenir.

Podemos redescubrir la alegría que siempre ha estado allí, en medio de la adversidad. Se requiere con urgencia un nuevo relato, una visión, la transición con todos, ha llegado el momento de la reconciliación, la unión y el cambio. Es la aspiración del encuentro con cambio en nuestras vidas, en nuestra querencia para un nuevo país.

Ayer en reunión con algunos miembros del grupo “Talleres de Reconstrucción Nacional” (T.R.E.N.) cerramos con tres palabras alentadoras con las cuales nos comprometimos en desarrollar: Reconciliación, unión y cambio.

Enlace para descarga de audio:

Ir a descargar


Nota: “La Balsa de Medusa” un lienzo de Jean Lois Théodore Géricault, sobre el naufragio de una embarcación donde las bajas pasiones y la virtuosidad quedan al desnudo.  La Balsa de Géricault

, , , ,

Brújula
05 Mar 2016 Read more

Un país a la deriva con la brújula perdida: el síndrome “mortem sonabit”

Preocupa en nuestro país esa suerte de búsqueda de soluciones puntuales cuando nos encontramos en un momento crucial de naturaleza política e institucional, estamos a las puertas de un desenlace fatal y no aparece un plan.

Solo se hacen presentes las soluciones aisladas, más próximas de pócimas paliativas que de preparación para una Venezuela diferente y mejor. Se escucha con avidez a los expertos de la economía, en cada ocasión ese público voluble y angustiado puede cambiar de opinión, no por la presentación de un marco lógico de conocimiento, de hipótesis refutables y de evidencias, sino por cualquier otra razón por disparatada que sea. La gente puede suscribir argumentos contradictorios entre sí, cargados de falacias, porque se parece al cuadro de lo que su conciencia desea y no de los signos de las verdades amargas de lo que le rodea.

Como los familiares del desahuciado en el tránsito de la vida ven, en cualquier de baja del sufrimiento, las señales de una sanación milagrosa, eluden la realidad y se escucha a quien con discursos muy pobres ofrece la cura inmediata y definitiva de quien ya está más allá que de acá.

Estamos ante un país con un deterioro social, político, moral y económico, con cambios nítidos hacia lo peor, nos encontramos ante un cuadro “mortem sonabit”:

  • Con un profundo dolor social que se dibuja en el rictus de quien pasa parte la vida productiva en una cola, ocioso y bajo el sol, de quien busca desesperanzado desde una pieza de recambio de su nevera hasta un paliativo para el sufrimiento de quien se va.
  • Con una falta de aliento, cuesta respirar, hay cansancio y ahogo ante cualquier desenlace porque todo puede pasar en un segundo hasta perder la vida estando sano.
  • Con una fatiga, falta de fuerzas hasta para el descanso, un cansancio hasta para reír.

Son los estertores sociales intermitentes: regulaciones, procedimientos, normas,  que se acumulan obstruyendo lo simple y cotidiano, si bien no se tiene la sensación de un inminente cambio social cunde ante todo el temor y la ansiedad.

Es un delirio social cargado de cuanta fábula, rumor, fantasía y mentira, pueda concebir una sociedad convulsa, un cuadro poco propicio para la sensatez entre la agitación y la parálisis.

Ojalá podamos hacer una breve pausa y recapitular, a menos en economía, no puede haber solución sin una propuesta integral microeconómica, macroeconómica e institucional. Y es lo institucional político el factor clave de éxito, sin poderes públicos autónomos e independientes, sin una simplificación y optimización del marco regulatorio, sin disciplina fiscal y sin destrucción del dinero orgánico, no hay, ni habrá éxito.

El dinero inorgánico no solo se origina por la emisión desmedida de monedas y billetes, también se presenta cuando la mala política pública destruye capacidad productiva y la liquidez no encuentra desahogo en la producción de bienes y servicios, de modo que el dinero orgánico se hace inorgánico.


Audio:
Ir a descargar

, , , ,