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13 Oct 2014 Read more

Aspectos cualitativos de las perspectivas económicas para el 2015. Parte II (Francisco J Contreras M)

EXTRACTO.           

Venezuela enfrenta severas restricciones para su recuperación económica, primero, el estancamiento y deterioro de la infraestructura física y de los servicios públicos necesarios para sostener el crecimiento económico, segundo, una insuficiencia estructural para la generación de poder de compra de componentes importados, lo cual hace que el impulso de demanda con gasto fiscal y dinero inorgánico se traduzca en inflación y desempleo, tercero, un proceso de desindustrialización, cuyo freno necesita una estrategia de elevación de la productividad laboral y de aumento del rendimiento del capital, cuarto, una inmediatez y menosprecio hacia el conocimiento económico, hay que devolverle a la economía su estatus: el análisis de impacto regulatorio de la política económica.

El mundo en una perspectiva coyuntural

De nuestro anterior escrito[i] concluimos en los siguientes factores clave en el devenir económico para el 2015 en el mundo:

  • Leve recuperación generalizada en el mundo con tendencia al estancamiento secular impulsada por EEUU y China.
  • Fragilidad económica en la Comunidad Europea (lowflation), en los BRICS (excepción China), en los BENIVMs, en el nuevo club llamado “los cinco frágiles”.
  • Esfuerzo en las economías con influencia mundial (OECD, BRICS, BENIVMs,) por mejorar simultáneamente el rendimiento del capital y la productividad del trabajo, para crear condiciones de mejoramiento cualitativo del talento humano, y del impulso de la innovación.
  • Discusión abierta sobre la ética del capitalismo y del emprendimiento, de la reducción de las desigualdades a través del mercado y de la innovación frugal.
  • Indicios de una caída de los precios de las energías fósiles –entre ellas las derivadas del petróleo-[ii]

Condicionantes de los procesos económicos en Venezuela

El estancamiento y deterioro de la dotación de infraestructura física y de los servicios públicos del país desde larga data.

El crecimiento económico de América Latina tiene “pies de barro” ha sido insuflado desde la demanda sobre la base de las exportaciones de materias primas, con una estrategia asistencialista distributiva y con una importación masiva de bienes de consumo final. Poco o nada se ha hecho durante estos últimos quince años en el mantenimiento y dotación de infraestructura física y servicios públicos. Hay excepciones en los países agrupados bajo la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú, México, Costa Rica). En los países del Eje Atlántico (Argentina, Brasil y Venezuela) es una historia de mucho gasto público distributivo sostenido por la generación de divisas, han sido tres lustros de impulso de la economía mundial gracias al éxito de la economía China. Hoy se ha descubierto que esas siglas BRICS en términos de impacto económico no es del conjunto sino de China, todo el resto es fragilidad. Sobre el tema se puede hacer unas consultas mas extensas en dos estudios sobre la infraestructura en América Latina, ellos son:

  • Infrastructure in the Development of Latin America[iii]
  • Infraestructura física para la integración en América Latina y el Caribe[iv]

El caso de nuestro país es la mejor expresión de ese decenio y medio perdido, en todos los indicadores referidos a penas supera a Paraguay y Nicaragua, una muestra decepcionante para un país cuyo experimento socialista ha consumido 562.806 millones de $ USD (nominales sin ajuste por inflación)[v] durante 15 años. En ese lapso, ni siquiera el proyecto ferrocarrilero de la Venezuela anterior al socialismo del siglo XXI -que debió culminar en el 2012- ha sido concluido.

A pesar de que la información sobre Venezuela es escasa y fragmentada podemos tomar de esos estudios dos tablas:

Tabla I: Infraestructura 2010-2011: América Latina y El Caribe

PerspII_2014_1Fuente: Foro Económico Mundial.

Las informaciones que ofrecemos de diferentes fuentes de organismos internacionales validan la hipótesis del decenio y medio perdido por Venezuela en su dotación de infraestructura física y de servicios públicos, en una región que se cuenta en el mundo como una de las que menos atención otorga a esas necesidades vitales para el crecimiento y la innovación.

En un mundo donde los actores principales debaten sobre el futuro en términos de innovación, de mejoramiento del rendimiento del capital y de la productividad del trabajo, nosotros permanecemos a espaldas de la realidad. El discurso exageradamente político sin contenido epistemológico y esencialmente ideológico nos aparta irremediablemente de la búsqueda del consenso y de un mundo mejor. De no ser por la existencia de San Salvador seríamos el país con el mayor índice de muertes por cada 100.000 habitantes de América Latina.

Tabla II: Indicadores sobre infraestructura física y de servicios para América Latina (SELA)

PerspII_2014_2Fuente: Infrastructure in the Development of Latin America [vi]

Insuficiencia estructural de divisas.

A comienzos de año investigamos uno de los eventos estructurales de mayor impacto en Venezuela: “la insuficiencia estructural de medios de pagos internacionales” [vii], Hay que tener en consideración que desde el punto de vista cualitativo en Venezuela es imposible producir un bien exento de componente importado. Nuestro país sufre el denominado “Mal Holandés ”, existe un sesgo importador de tal magnitud que salvo el petróleo es bien difícil producir algo competitivo para el exterior.

Lo ideológico y lo político tiene tanto peso en este país que resulta casi imposible la formulación de una estrategia económica, ya que se supone de plano que los venezolanos no aceptarían una propuesta económica, para muestra, el precio de la gasolina donde nada mas la administración de la cobranza es mas costosa que el precio de la misma. Al igual que en nuestras universidades donde se cobran servicios cuya la gestión del cobro es mas cara que el precio de los mismos.

Tabla III: insuficiencia de divisas en Venezuela

PerspII_2014_4Fuente: estimación a partir de la comparación entre el nivel óptimo y el nivel de reservas internacionales netas (el nivel óptimo es equivalente a 5 meses de importaciones mas el pago de deuda externa y su servicio)

La desindustrialización.

No sólo se hace frente a una sobrevaloración del bolívar, sino a un clima totalmente adverso a la actividad empresarial, de expropiaciones, controles de precios y costosas regulaciones laborales que poco incentivan el rendimiento del capital y la productividad del trabajo. En lo cuantitativo no hay en el país publicaciones oficiales sobre el número de empresas cerradas, confiscadas o expropiadas. Las informaciones sobre la situación de las empresas afectadas en términos precisos se desconoce, los gremios empresariales revelan que durante 14 años entre 1998 y 2013, han cerrado unas 4.000 empresas y han sido expropiadas unas 1.190, entre los sectores agremiados a FEDECAMARAS [viii]. Desde 1968 la trayectoria del valor agregado industrial per cápita es de deterioro, específicamente hay una leve recuperación entre 1982 y 1996, para luego entre 1996 y el 2013 mostrar signos de deterioro o estancamiento.

La inmediatez de la política y menosprecio hacia el conocimiento económico

Hay en nuestro ambiente un sesgo político ideológico en el discurso sobre la explicación de lo que acontece en el país económico. Se piensa que hablar con soltura sobre el PIB, la inflación, el desempleo, la tasa de cambio y de otras variables resultado, es sinónimo de validación de hipótesis de los problemas económicos o de formulación de política económica. No existe un esfuerzo de argumentación teórica o de presentación de evidencia empírica sobre lo que se afirma. Hay un explicación para ello, se hace necesario hablar en el lenguaje que la gente comprende y desea escuchar. Este contexto ha dado lugar a una banalización de la economía en Venezuela. En consecuencia, todo el mundo sabe tanto de economía como quien cree que está calificado para hablar de la migraña porque conoce que la aspirina es un analgésico y actúan como si fueran médicos. La economía resulta incomoda pues desnuda la naturaleza de los males públicos y de la demagogia política. Es por ello que la inflación como fenómeno económico existe en pocos lugares del mundo: donde prevalece el discurso ideológico sobre el económico.

Se cree que las condiciones económicas pueden cambiar con las mismas características que una opinión política, no se puede cambiar de inmediato unas condiciones estructurales del país recreadas durante 15 años, no se puede dotar al país de la noche a la mañana, de la vialidad, de la generación de energía, de los servicios públicos que no se construyeron en medio de una bonanza económica. Es realmente difícil modelar un arraigo cultural donde la gente cree que los males que sufre no son de su responsabilidad, que ese sufrimiento es culpa de otro, y menos, cuando observa la opulencia con que viven sus gobernantes. Encauzar al país es un compromiso social y político de todos para sacarlo de su tragedia, eso si puede ser políticamente viable y con resultados inmediatos, que nos permitan reconstruir y rehacer todos juntos esta nación.

Los condicionantes y sus consecuencias

  • El estancamiento y deterioro de la dotación de infraestructura física y de los servicios públicos del país desde larga data: hace imposible el crecimiento económico en el mediano plazo, ya que no se posee una cadena de apoyo para la creación de valor, cualquier intento de fuerte crecimiento colapsaría la vialidad, las comunicaciones, la generación y distribución de electricidad.
  • La insuficiencia estructural de divisas: hace insostenible difundir el crecimiento económico por la vía del gasto público y de la emisión inorgánica de dinero.
  • La desindustrialización: el freno de la desindustrialización solo es posible con arreglos institucionales, que sometan al análisis de impacto regulatorio, cualquier medida o política económica, de manera que aumente la productividad laboral y el rendimiento del capital.
  • El predominio de la inmediatez de la política y menosprecio del conocimiento económico en la formulación y ejecución de la gestión pública y en el discurso mediático: hace necesaria la participación de las academias de ciencias y del sistema de educación superior en el estudio del impacto regulatorio de las políticas públicas.

FJCM062014

Francisco J Contreras M

Economista UC 1972

Doctor de Tercer Ciclo en Técnicas Económicas Modernas, Prospectiva y Previsión

Universidad de París 1979

Docente de la Universidad de Carabobo

Consultor en Prospectiva Empresarial

[i] http://franciscocontreras.com.ve/2014/10/06/aspectos-cualitativos-de-las-perspectivas-economicas-para-el-2015-francisco-j-contreras-m/

[ii] http://franciscocontreras.com.ve/2014/07/31/sera-el-fin-de-los-precios-altos-del-petroleo-y-de-otras-energias-fosiles/

[iii] http://publicaciones.caf.com/media/33151/ideal_ingles_feb8.pdf

[iv] http://www.sela.org/attach/258/default/Di_No_11-Infraestructura_fisica_para_la_integracion_en_ALC.pdf

[v] http://www.franciscojcontrerasm.com/prospectiva/analisis-de-entorno/sobre-el-plan-marshall-de-reconstruccion-de-europa-y-el-plan-del-socialismo-del-siglo-xxi-en-venezuela/

[vi] http://publicaciones.caf.com/media/33151/ideal_ingles_feb8.pdf

[vii] http://www.franciscojcontrerasm.com/prospectiva/analisis-de-entorno/la-insuficiencia-estructural-de-reservas-internacionales-netas-en-venezuela/

[viii] http://bancaynegocios.com/muchas-de-las-empresas-expropiadas-por-el-gobierno-siguen-sin-cancelarse/

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Así quedó después de la cola
03 Apr 2014 Read more

La clase media venezolana: entre la postración y la extinción

Extracto

Una de las consecuencias del modelo económico fundado en el gasto público deficitario, es que asegura el éxito electoral por la vía de una demagogia y de una retórica donde solo se ofrece, no se cumple y tampoco se recrea la responsabilidad cívica del individuo. A la larga todo el mundo espera que el gobierno le solucione la vida y ese camino conduce a la destrucción de la clase media, que es la fuerza vital del desarrollo en los países con éxito económico.

La igualación en la pobreza

Así quedó el postrado luego de una cola

Así quedó el postrado luego de una cola

Más allá del debate político que domina la vida nacional el problema económico esencial de Venezuela es el de la igualación en la miseria de la población, lo mas insólito es que nuestro país inmensamente rico y bien dotado en recursos naturales importantes, esté inmerso en un estado de escasez, comparable al de naciones escasamente dotadas. Otro rasgo distintivo es que los ministros de economía en este país parecieran vivir en un permanente estado de emergencia en el cual no se dispone del sosiego, ni del tiempo necesario para emprender una visión de país que logre la adhesión social necesaria para la estabilización y el desarrollo en un sentido amplio. Ahora con el argumento de que la información económica tienen interés político se retrasa no se ofrece.

En términos de lucha contra la pobreza y de formulación de una visión de país, la gestión de los ministros de economía han dejado mucho que decir, ha sido peor de lo mismo, pues desde sus inicios, con los que venían precedidos de credenciales académicas y de una percepción mas avanzada de la economía, como Felipe Pérez, hasta los recientes con menos credenciales ha sido pura retórica.

¡¿Cuáles planes, cuales principios?! Nada más puras ocurrencias, largos escritos, declaraciones, todas incoherentes que no califican siquiera como un buen epistolario de buenas intenciones.

El juicio de la gente

El juicio sobre la gestión de estos ministros podríamos dejárselo al público, pidiéndole que se forme sus conclusiones a partir de los hechos siguientes: Si hasta los jóvenes profesionales bien formados se siguen convirtiendo en buhoneros, que andan por doquier vendiendo baratijas, en taxis subarrendados, en tarantines de venta de loterías y otros oficios, propios de sociedades perdidas en la decadencia. Si las empresas continúan cerradas, y a pesar de la inamovilidad laboral durante esa gestión, sigue reinando el trabajo informal. Si a pesar del alto del precio del petróleo, el tipo de cambio se deteriora. Si la escasez de bienes y servicios y la inflación forman parte de la cotidianidad ¿Qué juicio pueden merecer los señores ministros?

Quien dude de la situación de crisis y de postración de los venezolanos puede constatarlo con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde la gente vive en colas para adquirir bien caro lo que a penas consigue, donde pululan toda clase de indigentes, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, cuidadores de puestos en colas, gestores de requisitos burocráticos gubernamentales, cuida carros, o peor al acecho para apropiarse de algo que no le es suyo.

Lo mas salvaje de la acción de Gobierno, como también lo hicieron los que le antecedieron, es recurrir a ajustes de política económica, que de una sola vez y sin consulta disminuye la riqueza y los ingresos de los venezolanos en mas de 66 % con una fuerte depreciación cambiaria.

La historia se repite

En definitiva la historia se repite, la política económica en Venezuela se ha limitado históricamente a dos opciones: o se mantiene fijo el tipo de cambio, cuando el negocio petrolero va bien, o se devalúa o deprecia el bolívar, cuando el negocio petrolero va mal. Ahora incluso hasta con buenos precios para el petróleo y buena renta, todo va mal. Esto es a nuestro juicio una muestra de la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Hemos sido gobernados por gente cuyo interés por el país no supera los límites de una retórica demagógica y populista.

Cualquier iniciado en economía sabe que si el gobierno gasta más allá de sus ingresos, es inevitable la inflación y que si además ese gasto no se orienta a la inversión y se asigna discrecional y caprichosamente, según los designios del Presidente, tendremos no solo inflación, sino también desocupación. El grado en que sea dominante la inflación o la desocupación dependerá del grado de autoritarismo y poder que tenga el gobernante.

No tenemos un estadista que ofrezca una visión de futuro, posible y deseable para el país y que genere la sinergia social necesaria para el desarrollo, como siempre caudillos, con muchas ocurrencias que califican como “planes de desarrollo”. Ocurrencias cuya efectividad se mide por el éxito del demagogo en cada contienda electoral, primero sobre la base del antagonismo y la desunión de los venezolanos y segundo, a través del despilfarro del gasto público, en dádivas y asignaciones a los seguidores del régimen, ocultas bajo el falso manto de programas de ayuda a supuestas redes sociales en el combate a la pobreza. Resulta fácil ser presa de la tentación y pensar: ¿Será acaso que éxito electoral de nuestros partidos, consiste en la manipulación y el engaño de la creciente masa de pobres del país, de asegurar y perpetuar su pobreza, sin resolverla?

La diferencias entre ajustes económicos inevitables y estrategias económicas

Hay que entender que las políticas macroeconómicas de ajuste son respuestas coyunturales que tan solo permiten un respiro mientras se afinan las verdaderas estrategias económicas, políticas y sociales que den frente a los problemas de fondo del país. Que si no se logra el consenso, el apoyo, para utilizar una palabra acorde con estos tiempos, la sinergia y la movilización de la mayoría de los venezolanos en pro de un proyecto de país, las políticas de ajuste no resuelven, más bien agudizan el problema. Uno se pregunta dónde están los planes de estos ministros, más allá de ajustes macroeconómicos.

Es usual creer que al depreciar o devaluar el signo monetario se encarezcan las importaciones y se abaraten las exportaciones, es corriente escuchar en nuestro país que no es posible exportar productos no tradicionales porque la moneda está sobrevaluada, así de fácil se concluye que al aumentar lo exportado y disminuir lo importado se revierte la salida de divisas y se relanza el desarrollo económico. Sin embargo, este argumento tropieza con varios obstáculos, primero los productos de exportación, en un mundo globalizado, tienen un componente importado, muchas veces nada despreciable y segundo los precios de los componentes nacionales a la larga se ajustan en alguna proporción de la depreciación. Peor aun, muchos productos con ventajas comparativas de costos, se ajustan de forma instantánea con el tipo de cambio, tal es el caso de los productos siderúrgicos en Venezuela. A la larga la devaluación o depreciación requiere, luego de ajustes sucesivos de precios, nuevas depreciaciones o devaluaciones.

En países grandes, estas medidas son mas eficaces ya que su gran volumen de comercio afecta los precios internacionales, cuando dejan de importar, los precios en el mercado mundial caen, con lo cual el costo de producir una unidad de poder adquisitivo, a través del comercio internacional es menor que en un país pequeño como Venezuela.

Nuestra tesis es que este tipo de política tiene menos efectividad en países como el nuestro, y que aun cuando inevitables solo ofrecen un segundo aire, que tiene que ser sabiamente aprovechado para lanzar un verdadero proyecto de país por medio del concurso de todos los venezolanos y no como esta ocurriendo con una lucha fraticida, donde unos pocos quieren imponer a los otros, un proyecto político cargado de una ideología fracasada, de revanchismo, resentimiento y odios. ¿Dónde está ese proyecto de los señores ministros?

Quién gana con el caos económico

El único ganador con políticas de ajustes fundadas en el tipo de cambio resulta ser el gobierno, que gracias a las mal llamadas ganancias cambiarias, pueden compensar monetariamente las insuficiencias fiscales, esta política permite aumentar el gasto público sin medidas impopulares como el aumento de los tributos. Sin embargo, a la larga el efecto inflacionario resulta mayor y más perjudicial para los que tan solo derivan sus ingresos del trabajo. Mas temprano que tarde la gente percibe que aun cuando sus ingresos aumentan, paradójicamente compran menos que cuando ganaban menos, la presión social no se hace esperar y la inestabilidad política se acrecienta, la confianza se desvanece, los capitales buscan refugio seguro fuera del país.

Se cierra un círculo causal acumulativo del gasto público, que necesita, como la droga para el adicto, más depreciación o devaluación y la vorágine sigue, muy pocos se benefician de ello: los funcionarios públicos que poseen información que el resto no tiene y actúan estratégicamente a favor de sus propios intereses sean pecuniarios, políticos o electorales. Otros tal vez puedan compensar el proceso y hasta ganar, las grandes empresas con las que el Gobierno conviene tratos para mantener alguna fachada de éxito, las empresas que han vivido bajo la sombra protectora del estado, mientras la inmensa mayoría se hunde económicamente y acelera su tránsito hacia la miseria, de nuevo el protagonista de nuestra conversación: la pobreza.

Atrapados en la inmediatez y su apego al poder, al lucro, a la materialidad, a su propia seguridad, los voceros del Gobierno, no se les ocurre otra alternativa diferente a la de recurrir al gasto público deficitario, y desvían los pocos recursos, de quienes sobreviven y producen. Es así que transformamos la escasa capacidad de generar riqueza en consumo, como el psiquiatra que vende el diván, se vive al momento con el producto de la venta, pero pierde el medio de trabajo. El problema no termina, pues la misma o más cantidad de dinero circula, mientras menos bienes y servicios se producen, el resultado: más inflación con desempleo. Gira de nuevo la rueda y se acumulan presiones y males que en cualquier momento pueden hacer explosión y definitivamente dar al traste con lo que queda de democracia. ¿En qué difieren los Señores Ministros de este retrato?

La tragedia de la clase media

Proletarización de la clase media ha sido otro efecto de las medidas económicas. El encarecimiento del dinero excluye una gran proporción de venezolanos del mercado de viviendas y del automotriz, consumos representativos de la clase media venezolana. La erosión del poder adquisitivo y el desempleo con inflación, disminuyen en tamaño a la clase media y la condenan a la postración y a la extinción. Este grupo social es el que mas contribuye con el desarrollo de un país, profesionales, pequeños empresarios de vital importancia para la prosperidad en vías de desaparición.

Creemos que el momento no admite este tipo de ajuste aplicado. En una crisis de múltiples connotaciones, no únicamente económica, sino también, moral, ética y política, además con una necesidad, que no admite retraso, de crecimiento económico, de acumulación de capital, no se puede pensar en otra alternativa que recurrir al ahorro externo, en forma de inversiones extranjeras y abaratando el crédito internacional. Ahora, no olvidemos que el capital no tiene patria y que fluye hacia donde existe seguridad, confianza, éstas solo se restituyen y mejoran cuando existen instituciones públicas autónomas, independientes y bien sustentadas democráticamente.

Definitivamente, reiteramos los funcionarios públicos, comenzando por el Presidente, tienen que ser servidores públicos, con el mínimo poder necesario para ejercer sus funciones, sin menosprecio al servicio de ornato, cuido y mantenimiento de los edificios, los gerentes públicos son conserjes que administran transitoriamente los recursos de la Nación y no dueños de hacienda, son simplemente administradores temporales de la Hacienda Pública, no propietarios de un fundo llamado Venezuela.

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Con motivo de aumento salarial

El aumento salarial no puede ser visto de manera aislada, tiene que serlo en un contexto más amplio donde reflexionemos sobre su interrelación con el crecimiento económico, el desempleo y la pobreza. En nuestra perspectiva los aumentos salariales por decreto son tan solo un paliativo que se utilizan mientras se diseña una verdadera política económica de mediano y largo plazo. Igual que la droga para el adicto que disfruta instantes de ilusión mientras se daña física y espiritualmente, el gobernar por decreto crea ilusiones en el pueblo que a la larga destruyen su capacidad de asombro y sufrimiento, y hace a los gobernantes mas adictos al poder discrecional, olvidando que una Gran Nación no se construye con unos pocos sino con todos.

Desde mediados de los setenta hasta el presente hemos tenido inflación y más inflación, aumentos y más aumentos de salarios por decreto, en una carrera sin fin en la cual los salarios jamás alcanzan el ritmo de los precios. Por otra parte, es asombroso como en los últimos tiempos Venezuela resulta ser uno de los pocos países de América Latina donde ha sido imposible alcanzar estabilidad monetaria y cambiaria.

El sentimiento de postración social e individual del venezolano se profundiza más aun con las dificultades para encontrar un empleo estable y permanente en el sector productivo. El empleo se mantiene a duras penas gracias a decretos de inamovilidad laboral, cada más frecuentes, de hecho permanentes. Quien dude de la situación de crisis de los venezolanos puede constatarlo con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde pululan toda clase de indigentes mujeres, niños, ancianos, jóvenes, al acecho bien para cuidar carros, pedir limosnas o para apropiarse de algo que no le es suyo.

Más temprano que tarde la gente percibirá que aun cuando sus ingresos aumentan por decreto, paradójicamente compran menos que cuando ganaban menos, pero agarrando aunque sea fallo y después veremos. Así la inmensa mayoría se proletariza, se hunde económicamente y acelera su tránsito hacia la miseria, de nuevo el protagonista de nuestra conversación: la pobreza. Hay que entender que un aumento salarial no compensado con productividad se convierte en alza de precios, la única forma de aumentar el poder adquisitivo de la gente es produciendo mas, con crecimiento económico, pues no se puede repartir lo que no existe.

El aumento salarial se traslada a los precios de los bienes y servicios, con cada aumento de precios aumenta la presión tributaria, como las empresas son agentes de retención, se generan impuestos adicionales, más ISLR más IVA, la recaudación es mayor. Se genera mayor tributación con menor poder de compra, es por ello que la inflación se transforma en una manera mas de arrebatarle poder de compra del bolsillo al venezolano, hay que convencerse de que la inflación es un impuesto más, pues permite transferir recursos desde nuestros bolsillos hacia el fisco.

Cualquier iniciado en economía sabe que si el gobierno gasta más allá de sus ingresos, es inevitable la inflación y que si además ese gasto no se orienta a la inversión y se asigna discrecional y caprichosamente, tendremos no solo inflación, sino también desempleo. Hay que tomar conciencia de que ningún aumento salarial por decreto compensa el deterioro ocasionado por la inflación acumulada, todo lo contrario la agudiza. Los verdaderos aumentos en el poder adquisitivo se alcanzan cuando en un país aumenta la inversión, el empleo y la productividad, lo demás es pura ilusión, y estos eventos solo ocurren si hay confianza, gasto público productivo e instituciones.

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