Tag Archives: Males públicos

29 Nov 2015 Read more

Venezuela en la encrucijada: lo mejor está por venir

Podríamos encontrarnos ante el inicio de la re-institucionalización del país.

IMG_6731El país está descompensado, es decir se encuentra en una condición crítica en términos de sus signos vitales: primero, una inflación galopante en los límites de un estado hiperinflacionario (nosotros pensamos en que este proceso ya se desencadenó), segundo, una escasez de bienes, de servicios y de insumos necesarios para asegurar la producción y tercero, una pérdida de confianza y paralización económica por asfixia regulatoria.

Estamos a punto de iniciar la estabilización de este país descompensado. Las encuestas, la opinión de expertos en materia política anticipan un cambio en el cuadro de poder de la Asamblea Nacional, el seis de diciembre próximo, al menos uno de los poderes públicos recuperará su autonomía e independencia de manera democrática y legítima.

Una Asamblea Nacional autónoma e independiente no se traduce de modo inmediato en la superación de la crisis, superarla requiere estabilizar al país de manera integral, ser perseverante y tener mucha paciencia, es el rol que debe asumir una Asamblea Nacional diferente: procurar restituir la autonomía e independencia del resto de los poderes públicos, será un camino lento pero firme, si se mantiene la unión y el apoyo de los venezolanos.

Ese periodo de difícil recuperación, legitimación, restitución de la autonomía e independencia de los otros poderes públicos, pasa a ser lo más importante, no será fácil y puede haber recaídas si la propuesta no aparece clara para los venezolanos.  Es un proceso que toma tiempo, el país pasó demasiado tiempo expuesto a condiciones extremas de destrucción de su sistema auto-regulador: las instituciones. La duración de ese proceso será proporcional al intervalo al cual estuvo expuesto a los diversos males públicos.

IMG_5876Se entronizó una cultura, un morbo social fundado en la idea de que el Gobierno lo provee todo y que la libertad individual contraviene el bienestar social, es un morbo fundado en la polarización social y en un permanente estado de enfrentamiento político, sin espacio para la generación de valor social, para la innovación, para la confianza y el empoderamiento.

Los mecanismos auto reguladores de la democracia y de la política económica sujeta a impacto regulatorio, estará totalmente restituida cuando los ciudadanos del país permitan a la nación su total recuperación y restablecimiento de la confianza. Cuando prevalezca una nueva forma de convivencia más dependiente de las capacidades de la gente de crear valor que de la expectativa de dádivas populistas a cambio de la compra de votos que aseguren la perpetuación de malos gobernantes en el poder.

Tener una Venezuela “no frágil” es decisivo, será un país centrado en un venezolano emprendedor, justo, innovador, quien hará más con menos, libre de toda servidumbre hacia otros.

Vendrán los tiempos de la creación de un nuevo país, el que queremos estará fundado en el emprendimiento, en la innovación frugal y en una nueva dimensión moral.

Es emprendedor aquel que difiere su bienestar en el presente a cambio del sueño de uno mayor y mejor en el futuro, es una apuesta difícil pues se renuncia a lo único realmente existente y que se posee: al presente.

Innovación frugal, es la que se fundamenta en la búsqueda de sentido en la adversidad, al hacer más con menos recursos y a la actuación con flexibilidad y agilidad.

Una dimensión moral diferente fundada en la confianza y en un conjunto de reglas que permita a la gente ser libre, ser capaz de vivir de su esfuerzo creador y con unos valores centrados en la humanidad.

Es la liberación de la capacidad para crear espacios de “anti-fragilidad”.

Lo mejor está por venir

Sobre esos temas he escrito en:

http://prosprev.com/2015/09/10/aspectos-criticos-cualitativos-sobre-las-perspectivas-2015-16-de-venezuela/

http://prosprev.com/2015/07/11/el-poder-integrador-como-superacion-del-caos-socioeconomico-en-venezuela/

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15 Jan 2015 Read more

Especulación e inventarios: como los gobiernos promueven la ineficiencia social

Extracto.

La práctica de las regulaciones gubernamentales contra la especulación, cuando se hace desde una perspectiva ideológica y política, oculta la verdadera naturaleza del problema y en lugar de resolverlo lo agrava. En la medida que un gobierno ignora el impacto regulatorio, cuando sus acciones rompen la continuidad de los procesos industriales, los tiempos de reposición de los inventarios se alargan y la única manera de optimizar los procesos es acumulando inventarios, si a la vez se crean regulaciones para el almacenamiento, las consecuencias son inevitables: desabastecimiento, escasez, colas e inflación.

La connotación económica de la especulación

Como especulación se entiende la adquisición de bienes susceptibles de ganancia por tenencia o posesión con el propósito de obtener un lucro a partir de la compra anticipada. La ganancia por tenencia o posesión tiene lugar en bienes cuyo valor puede cambiar en el tiempo, puede haber ganancia cuando el bien aumenta su precio, también puede haber una pérdida de capital si disminuye el precio del bien.

No obstante, la compra anticipada no necesariamente se efectúa para lucrar por si misma, la compra anticipada tiene lugar de manera inevitable, primero, por la falta de armonía entre el ritmo de los procesos de producción, cuando los procesos de producción tienen diferentes tiempos de ejecución de tareas, la única manera de sostener la continuidad de la producción es acumular inventarios, y segundo, porque la naturaleza de la demanda es diferente a la naturaleza de la producción, la demanda es discontinua (aparece con la necesidad y la posibilidad de compra) y la producción es continua (sujeta a principios de optimización ingenieril).

La naturaleza de la especulación desde el punto de vista moral como inconveniente, es un juicio de valor, quién puede determinar la virtud o pecado en un padre de familia, que debe proteger el patrimonio de su conyugue e hijos, dando el mejor uso a los fondos que exceden a sus necesidades de transacción y precaución. De este modo, en este caso, resulta dudosa cualquier acción económica sobre la base de la inconveniencia moral.

La inevitabilidad técnica de los inventarios

Determinar el tamaño del inventario es una decisión técnica financiera, en función del ciclo de reposición y de las condiciones del mercado. Los objetivos mas importantes que se persiguen con la estimación del nivel óptimo de existencia son:

  1. Evitar la pérdida social generada por fallos en las entregas a clientes.
  2. Lograr la estabilización de los procesos de producción. La optimización de la producción pasa por evitar las paradas no planificadas.
  3. Hacer frente a la estacionalidad en el suministro de materias primas.
  4. Aprovechar los descuentos de precios por volumen.
  5. Generar economías de escala por una mayor absorción de costos fijos.
  6. Hacer frente a la imposibilidad de administrar pequeños lotes económicos, el transito naviero exige volumen de transporte para asegurar la competitividad de la manufactura.
  7. Ajustar el volumen óptimo según los tiempos de gestión que involucran las regulaciones gubernamentales.
  8. Ajustar el volumen óptimo en función de los tiempos de entrega de los proveedores toda vez que se genera una orden de compra.

El mal público de las regulaciones con contenido de origen ideológico y político

Los gobiernos que justifican las regulaciones por razones ideológicas y políticas, deben establecer, primero, controles y procedimientos que aumentan el gasto público y suman tareas que no agregan valor en la cadena de producción de los bienes, segundo, para enfrentar las distorsiones a nivel de asimetrías de información, deben de manera permanente crear regulaciones para controlar los mismos procesos regulatorios. Esa dinámica acumulativa de procedimientos de control agregan días al ciclo de aprovisionamiento por lo cual hace falta una mayor acumulación de inventarios si no se quiere incurrir con paradas de planta y fallos de abastecimiento de productos finales.

Ahora bien, cualquier regulación gubernamental que afecte el ciclo de reposición de los inventarios suma días al proceso y la necesidad de mayor nivel de existencias. Si para un gobierno tener inventarios es especulación, el mayor propagador de la especulación es el propio gobierno cuando establece regulaciones que obligan al uso de un mayor almacenamiento.

Si además se obliga al sistema a poseer bajos inventarios en relación con los días que involucra el ciclo de reposición, las consecuencias inevitables serán las paradas de planta con todos sus efectos colaterales de escasez, colas e inflación.

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Fallo_MercII
07 Sep 2014 Read more

Los fallos del mercado bajo el socialismo del siglo XXI (II)

Extracto

Definitivamente bajo el socialismo del siglo XXI los fallos de la economía de mercado se transforman en fallos de mercados paralelos. Las regulaciones y la gestión pública formulada ignorando la capacidad de respuesta del mercado, no solo acrecientan los fallos del mercado sino que dan origen a otros fallos propios de las regulaciones, tanto o mas graves que los propios problemas que pretende corregir. Se recrea todo un síndrome donde cada regulación da origen a otra mas intensa con mayor costo y destrucción de valor social.

La provisión de bienes públicos.

Continuando con los fallos del mercado en la economía, esta vez mas cerca de la verdadera finalidad de la acción pública: la provisión de bienes públicos que el libre mercado no proporciona, que por omisión no crea y que no atiende. Así nos proponemos a comentar sobre los aspectos cruciales de la producción de bienes públicos. Recordemos que el criterio relativamente universal sobre las regulaciones, es que la gestión pública debe hacerse a través del mercado, evaluando conjeturalmente los fallos del mercado contra los efectos colaterales de la regulación, no como superposición o supresión del mercado. Un argumento a favor de las regulaciones es el de la insuficiente o nula producción de bienes públicos en la economía de mercado. Bajo el socialismo del siglo XXI el gobierno no solo pretende asumir y regular la producción de bienes públicos sino que además supone que se puede ocupar también la producción de bienes privados. Todo conduce a una situación de pérdida de competitividad para la producción de bienes transables y un deterioro general de la infraestructura, de los servicios públicos y de la producción de bienes no transables. Los fallos en la producción de bienes públicos se pueden manifestar de variadas maneras, verbi gratia:

  • Congestionamiento a nivel de los servicios públicos: colas en autopistas puertos, hasta para el pago de los mismos servicios públicos.
  • Fallos en el suministro y transmisión eléctrica.
  • Deterioro del sistema de salud pública.
  • Déficits de seguridad ciudadana para garantizar la integridad física, biológica o moral de las personas.
  • Falta de resguardo de los bienes intelectuales, de los recursos naturales, del desarrollo energético.
  • Débil acceso a la cultura.
  • Agotamiento del capital social transfiriendo los males públicos a las generaciones futuras.

Los costos de transacción, mercados negros y regulaciones.

Bajo el socialismo la retórica inflamada hace pensar que el centro de atención es lo social, el discurso es esencialmente político e ideológico, sin contenido económico. Como en los otros fallos del mercado, el socialismo no resuelve los problemas mas bien los agudiza. Los efectos de las exageradas regulaciones bajo el socialismo, comprometen el funcionamiento del mercado, lo hacen inmune a la misma acción gubernamental con el surgimiento por doquier de mercados negros, donde los fallos del mercado se hacen extremos e insostenibles. La ingeniería social que implica el socialismo, es como una máquina de movimiento perpetuo, induce tras cada regulación otra adicional para asegurar su control y así sucesivamente, la sociedad acumula costos de transacción sin ningún valor agregado. Es el síndrome del adicto, toda vez que se crea una norma regulatoria, surge la necesidad de otra mas intensa para compensar la inmunización de los males públicos al intervencionismo.

Déficit fiscal y emisión inorgánica de dinero.

El socialismo del siglo XXI bajo un sistema de validación electoral se somete a una permanente presión mediática, pues debe hacer en cada ciclo electoral, una oferta superior a la anterior, igualmente tiene que mostrar algún logro de impacto inmediato y por ello recurre al déficit fiscal con emisión inorgánica de dinero. El dispendio público hace difusa la responsabilidad gubernamental en la propagación de inestabilidad económica, la cual endosa a campañas y acciones de quienes no comparten ideológicamente su modelo. Bajo la permanente beligerancia el sistema social se polariza y hace prácticamente imposible un entorno favorable a la creación de valor. Este mal público recrea la postración social por pérdida de esperanza en el futuro. Es el fallo regulatorio en el que se encuentra el origen de los balseros que huyen de Cuba, en la fuga de talento humano, en la pérdida del relevo generacional con mayor impacto sobre el futuro de un país.

Igualación en la subsistencia y desigualdad en los ingresos.

Al margen de cualquier consideración ideológica, no hay en el momento ningún desarrollo tecnológico que permita la armonía y sincronización del mercado en la coordinación de las preferencias de los demandantes y de los oferentes. El modelo soviético demostró como la planificación central es incapaz de asegurar una eficiente asignación de recursos, de su distribución y de la satisfacción de las necesidades de la sociedad. El socialismo marxista con todo su poder sin límites solo recrea mercados negros con toda su secuela de escasez y desigual distribución de ingresos. La falacia mayor del socialismo es suponer que la retórica inflamada a favor de los pobres les reivindica, por supuesto la sociedad se hace mas igualitaria en un punto de subsistencia muy cercano de la miseria. Mientras casi toda la sociedad se iguala hacia abajo, una “nomenklatura” social en el poder vive en la ostentación sin límites que no gerencia productividad sino dádivas.

Inversión del comportamiento “free rider”.

La lucha contra la corrupción bajo el socialismo del siglo XXI genera una inversión del efecto “free rider”. A nivel conductual el corrupto de oficio no se amilana ante nuevas regulaciones, por el contrario son una fuente adicional de renta, el costo de búsqueda y espera en colas aumenta la demanda de servicio de gestoría ante las nuevas regulaciones. Los oferentes de gestoría con mayor poder de monopolio disfrutan de un excedente que se arrebata al ciudadano sin mejora de los servicios públicos. Si definimos la corrupción como una parte de los males comunes generados por las regulaciones, la punición prevista en la norma, ya forma parte del mal público por lo que no suma costos para corrupto, en tanto que aumenta la demanda de sus servicios. Las normas regulatorias no disuaden a los que participan en gestorías o se aprovechan de su poder, sin embargo, recrean un incentivo perverso para el funcionario público honesto y para el verdadero ciudadano, los cuales ante un marco legal donde cualquier acto puede constituirse en delito, difieren y retrasan sus decisiones por temor. Los pocos dispuestos a trabajar honestamente viven abrumados por tres razones:

  • Por la presión que genera el temor de una sanción.
  • Por el riesgo de su reputación e imagen personal.
  • Por que deben realizar el trabajo que los demás no hacen.


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