Tag Archives: Miseria

VEn_ECUa
15 Sep 2014 Read more

Los fallos del mercado bajo el socialismo del siglo XXI (III)

EXTRACTO.

El Socialismo del Siglo XXI es un modelo inviable, solo se ha podido sostener en Venezuela gracias la capacidad de gasto que gobierno posee. En el mundo aparte de Venezuela se califican como socialistas del siglo XXI, Bolivia y Ecuador, pero en estos últimos, ni se ha recurrido a expropiaciones masivas y tampoco a controles de variables resultados, en otras palabras la sustitución de los mecanismos de mercado no han sido tocados. En definitiva solo hay un país en Socialismo del Siglo XXI: Venezuela.

¿Es posible una experiencia exitosa del socialismo del siglo XXI?

Tres casos tenemos en América Latina: Venezuela, Ecuador y Bolivia. La experiencia de Venezuela se ha mostrado con todas las características de un modelo fallido, si hacemos una comparación con las de Ecuador y de Bolivia, estas últimas, han sido experiencias exitosas. El criterio utilizado para llegar a esta conclusión es el de la estabilidad macroeconómica, entendiendo como tal el comportamiento de las variables las siguientes:

  • Crecimiento del PIB.
  • Inflación.
  • Desempleo.
  • Índice de miseria.
  • Déficit fiscal.

Las variables macroeconómicas clave

Inflación

EV1

http://www.bce.fin.ec/index.php/component/k2/item/315-indice-de-precios-al-consumidor-y-productor-salarios-empleo-y-mercado-laboral

http://www.bcv.org.ve

Crecimiento del PIB

EV2

http://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects/data?region=LAC

http://www.bcv.org.ve

Déficit fiscal

EV3

http://www.datosmacro.com/deficit/venezuela

https://www.quandl.com/ODA/VEN_GGXONLB_NGDP-Venezuela-General-Government-Primary-Net-Lending-Borrowing-of-GDP-Billions

Desempleo

EV4

http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content&view=category&id=103&Itemid=40

http://www.inec.gob.ec/estadisticas/?option=com_content&view=article&id=92&Itemid=57&TB_iframe=true&height=512&width=1242

Índice de miseria

EV5

En todas las variables consideradas para Venezuela, el comportamiento valida un contexto de inestabilidad, con un deterioro abierto desde el año 2007. Las políticas de inamovilidad laboral y de controles de precios, acentuadas desde el año 2007, si las evaluamos por sus resultados, han sido un completo fracaso. El déficit fiscal recurrente, debido a una gasto público sostenido mas allá de la capacidad de generación de ingresos, se ha acompañado de unos niveles de inflación que muestra la inefectividad e ineficiencia en el manejo de las finanzas públicas. Tampoco las expropiaciones han permitido al Gobierno venezolano un impulso de la producción de bienes y servicios, los momentos de crecimiento del PIB parecen guardar mas relación con los precios del petróleo que con el crecimiento productivo de los sectores no tradicionales.

El caso de Ecuador es diferente, la llegada del Presidente Correa y su variante del Socialismo del Siglo XXI, ha mostrado una estabilización y mejoramiento de las variables resultado a nivel de crecimiento, inflación, empleo y miseria. Las finanzas públicas durante ese ciclo han tenido mas momentos de superávit que de déficit fiscal, con unas variaciones y un tamaño que permiten interpretar un buen control fiscal.

¿Cuánta fidelidad muestran los países analizados en términos de consistencia con los postulados básicos del socialismo del siglo XXI?

El Socialismo del Siglo XXI realmente existente

El socialismo del siglo XXI, cuyo máximo exponente teórico es Heinz Dieterich Steffan[1], es una ideología muy próxima de la experiencia del comunismo soviético, tres hechos lo validan:

Primero, un sistema de planificación centralizada en la cual los fallos de coordinación podrían ser resueltos por un sistema apoyado en la informática.

Segundo, un control del aparato productivo a través de expropiaciones y de leyes para el control de variables resultado.

Tercero, la promoción de un sistema comunal.

Es importante la referencia teórica para validar la calidad del modelo del Socialismo del Siglo XXI, pensamos que Venezuela cumple con los postulados fundamentales del modelo, en tanto que Ecuador muestra un contexto mas cercano del marxismo analítico.

Mientras en Venezuela uno observa mas fidelidad hacia los postulados del Socialismo del Siglo XXI, con las regulaciones sobre los precios, sobre el mercado laboral y con las expropiaciones masivas, en Ecuador hay una retórica propia del Socialismo del Siglo XXI, pero una praxis de ejecución de política económica a través del mercado y no de su supresión.

La variante ecuatoriana nos conduce a pensar en la racionalidad de la acción humana, para el Presidente Correa al mercado hay que gobernarlo y no sustituirlo[2], la propiedad privada hay que aceptarla pero democratizarla[3]. La visión tecnocrática del Presidente Correa es mas parecida al discurso del marxismo analítico que al del Socialismo del Siglo XXI.

En definitiva el único experimento del Socialismo del Siglo XXI es el de Venezuela, y solo ha sido posible sostenerlo gracias a la renta petrolera, la cual desde el 2008 es insuficiente.

[1] En el enlace siguiente: http://www.rebelion.org/docs/121968.pdf, puede descargar el libro “Socialismo del Siglo XXI de Heinz Dieterich Steffan.

[2] http://www.avn.info.ve/contenido/correa-resalta-importancia-integraci%C3%B3n-latinoamericana-para-lograr-definitiva-independenci

[3] http://www.presidencia.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2014/02/2010-03-01-CONFERENCIA-EN-LA-UNIVERSIDAD-DE-MONTEVIDEO-F.doc

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val18072014
20 Jul 2014 Read more

Inflación, pérdida de poder adquisitivo externo y dinero inorgánico en Venezuela

Extracto

La economía permite validar hipótesis que para la política es imposible. Un resultado concluyente es que en Venezuela existe una relación evidente entre la perdida de poder de compra interna (inflación), la pérdida de poder de compra externa (insuficiencia de reservas internacionales) y la emisión de dinero. De esas tres variables la clave es la emisión inorgánica de dinero, cuya causa tiene origen en el déficit fiscal y el mal gasto público. Es el rasgo fundamental de la gestión pública en Venezuela durante estos últimos 15 años. Read more

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Petrol
26 Jun 2014 Read more

Petróleo venezolano: una renta que jamás se sembró

Extracto.

Para el año 1936 dos grandes pensadores venezolanos Alberto Adriani Mazzei y Arturo Uslar Pietri, esbozaron lo que mas tarde en 1961 se denominó “Enfermedad Holandesa” y también la vía para evitarla: “Sembrar el petróleo”, de todo ha ocurrido en el país, ante todo ocurrencias caudillistas, pero con excepción del Gobierno de Isaías Medina Angarita, no se ha sembrado nada, solo se ha dilapidado la renta petrolera en el sostenimiento de un burdo populismo electorero devorador de prosperidad y propagador de la pereza social. Read more

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IM
26 Jun 2014 Read more

El índice de miseria de Venezuela II (Comentarios del Profesor Frank Oswaldo López)

Extracto

Los países no llegan a las dictaduras, ni por la destrucción de su aparato económico, ni por sus grandes déficits sociales, sino por la destrucción de su aparato político institucional o por sus grandes déficits de institucionalidad democrática.

Estimado Francisco:

Te saludo en la oportunidad de hacerte llegar mis consideraciones sobre tus reflexiones relativas al Índice de Miseria en Venezuela.

  1. Lo primero que observo es que en Venezuela, tanto el Índice de Miseria de Arthur Okun, calculado mediante la inflación y el desempleo, como el de Steve Hanke, donde se incluyen además la tasa de interés y la variación per-cápita del PIB, en ambos casos el comportamiento de la hipótesis del cambio asociado a este índice queda falsada. Ello si consideramos que, en ambos índices, de los 15 casos estudiados (desde 1950 hasta 2013), ésta es falsada en el 60% de los casos. Tal como puede apreciarse en los gráficos N°1 y N°2 que verás a continuación.

Gráfico N° 1

FL1

Gráfico N° 2

FL2

  1. Si consideramos que los países donde se ha validado esta hipótesis corresponden a sociedades altamente institucionalizadas (con una institucionalidad democrática consolidada), tendríamos que concluir que la hipótesis sólo estudia la incidencia del bienestar económico en la alternabilidad democrática dentro de una sociedad democráticamente institucionalizada. Y no en las sociedades desinstitucionalizadas como la nuestra, donde tu pretendes validarla.
  2. De modo que la hipótesis de que el bienestar económico es una variable que incide sobre la alternabilidad democrática, no parece validarse en las sociedades desinstitucionalizadas o con altísimos déficits de institucionalidad democrática, ya que – sin duda por los indicadores que componen el índice- éste no incide en modo alguno sobre el cambio de los modelos políticos; esto es: incide sobre el cambio de gobiernos dentro de un mismo sistema democrático, pero no sobre el cambio de un sistema dictatorial hacía, por ejemplo, uno democrático.
  3. Lo que este estudio parece corroborar es que el aspecto más sólido de un sistema político no es precisamente las variables económicas sino las variables institucionales: la infraestructura institucional y no la infraestructura económica.
  4. Lo anterior reafirma la tesis que yo he venido sosteniendo a este respecto, según la cual: los países no llegan a las dictaduras, ni por la destrucción de su aparato económico, ni por sus grandes déficits sociales, sino por la destrucción de su aparato político institucional o por sus grandes déficits de institucionalidad democrática.
  5. Es lógico pensar que en los países donde la institucionalidad democrática es sólida, consolidada o con pocos déficits, la caída del bienestar económico (que pretende medir el índice de miseria) activa la voluntad de cambio del soberano, la cual es canalizada -a través del marco de regulación democrática- hacia las vías electorales como vías legales y legítimas de alternancia pacífica del poder y de renovación de la esperanza ciudadana. Por lo que, formalmente hablando, el índice de miseria (y) y el cambio político democrático (x) se expresan de manera funcional, al modo: y=f(x).
  6. Sin embargo en los países donde ha sido destruido la institucionalidad democrática o donde se registran altísimos déficits de institucionalidad democrática (como Venezuela), la caída del bienestar económico o el incremento del índice de miseria, al activar la voluntad de cambio del soberano sin cauces institucionales, la reacción popular se expresa efectivamente como tú lo percibes, como una anarquía (o como una anomia social). Aunque una anomia que tiene, a mi juicio, un patrón de comportamiento: a modo de “convulsiones sociales de naturaleza epilépticas”, parecido a los cuerpos flácidos que son sometidos a descargas eléctricas aleatorias: convulsionan por la reacción de los picos y son sometidos a progresivos niveles de represión que los fuerzan a absorber los impactos y a normalizarlos en un nivel superior de conflicto, y van repitiendo tal patrón de comportamiento social hasta que los niveles de represión terminan chocando contra la violación masiva de unos derechos humanos que se sostienen en los límites éticos nacionales e internacionales de la actuación de los estados no inviables ni forajidos.
  7. Por estas razones, yo sostengo que la perspectiva economicista que ha colonizado el pensamiento político – al igual que la perspectiva tecnocrática- forma parte de la antipolítica, ya que, este pensamiento, al sobrevalorar lo económico (o lo técnico), ha vaciado el discurso político de su contenido propiamente político, de su mirada institucional, para colocar en su lugar el puro contenido económico o técnico. Lo cual ha resultado fatal para la praxis política, en la medida en que nos fuerza a apartar la mirada del ámbito institucional, donde la democracia se juega la vida, y a colocar la preocupación en los problemas meramente económicos o técnicos. Y la verdad es que, si los formadores de opinión crearan en el soberano la misma preocupación por el deterior institucional que le han creado por el deterioro económico, la destrucción de la democracia sería una tarea mucho más difícil de la que hoy resulta.
  8. Por eso urge devolverle al pensamiento político su contenido político, que se centra en lo institucional, única forma de fortalecer nuestra institucionalidad democrática y contrarrestar las fuerzas entrópicas que nos empujan permanentemente hacia la dictadura. Porque de lo contrario, hasta con las soluciones políticas que pensamos, nos vamos precipitando aceleradamente hacia el despeñadero de la dictadura.

Mis saludos y mi aprecio.

Frank López

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Así quedó después de la cola
03 Apr 2014 Read more

La clase media venezolana: entre la postración y la extinción

Extracto

Una de las consecuencias del modelo económico fundado en el gasto público deficitario, es que asegura el éxito electoral por la vía de una demagogia y de una retórica donde solo se ofrece, no se cumple y tampoco se recrea la responsabilidad cívica del individuo. A la larga todo el mundo espera que el gobierno le solucione la vida y ese camino conduce a la destrucción de la clase media, que es la fuerza vital del desarrollo en los países con éxito económico.

La igualación en la pobreza

Así quedó el postrado luego de una cola

Así quedó el postrado luego de una cola

Más allá del debate político que domina la vida nacional el problema económico esencial de Venezuela es el de la igualación en la miseria de la población, lo mas insólito es que nuestro país inmensamente rico y bien dotado en recursos naturales importantes, esté inmerso en un estado de escasez, comparable al de naciones escasamente dotadas. Otro rasgo distintivo es que los ministros de economía en este país parecieran vivir en un permanente estado de emergencia en el cual no se dispone del sosiego, ni del tiempo necesario para emprender una visión de país que logre la adhesión social necesaria para la estabilización y el desarrollo en un sentido amplio. Ahora con el argumento de que la información económica tienen interés político se retrasa no se ofrece.

En términos de lucha contra la pobreza y de formulación de una visión de país, la gestión de los ministros de economía han dejado mucho que decir, ha sido peor de lo mismo, pues desde sus inicios, con los que venían precedidos de credenciales académicas y de una percepción mas avanzada de la economía, como Felipe Pérez, hasta los recientes con menos credenciales ha sido pura retórica.

¡¿Cuáles planes, cuales principios?! Nada más puras ocurrencias, largos escritos, declaraciones, todas incoherentes que no califican siquiera como un buen epistolario de buenas intenciones.

El juicio de la gente

El juicio sobre la gestión de estos ministros podríamos dejárselo al público, pidiéndole que se forme sus conclusiones a partir de los hechos siguientes: Si hasta los jóvenes profesionales bien formados se siguen convirtiendo en buhoneros, que andan por doquier vendiendo baratijas, en taxis subarrendados, en tarantines de venta de loterías y otros oficios, propios de sociedades perdidas en la decadencia. Si las empresas continúan cerradas, y a pesar de la inamovilidad laboral durante esa gestión, sigue reinando el trabajo informal. Si a pesar del alto del precio del petróleo, el tipo de cambio se deteriora. Si la escasez de bienes y servicios y la inflación forman parte de la cotidianidad ¿Qué juicio pueden merecer los señores ministros?

Quien dude de la situación de crisis y de postración de los venezolanos puede constatarlo con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde la gente vive en colas para adquirir bien caro lo que a penas consigue, donde pululan toda clase de indigentes, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, cuidadores de puestos en colas, gestores de requisitos burocráticos gubernamentales, cuida carros, o peor al acecho para apropiarse de algo que no le es suyo.

Lo mas salvaje de la acción de Gobierno, como también lo hicieron los que le antecedieron, es recurrir a ajustes de política económica, que de una sola vez y sin consulta disminuye la riqueza y los ingresos de los venezolanos en mas de 66 % con una fuerte depreciación cambiaria.

La historia se repite

En definitiva la historia se repite, la política económica en Venezuela se ha limitado históricamente a dos opciones: o se mantiene fijo el tipo de cambio, cuando el negocio petrolero va bien, o se devalúa o deprecia el bolívar, cuando el negocio petrolero va mal. Ahora incluso hasta con buenos precios para el petróleo y buena renta, todo va mal. Esto es a nuestro juicio una muestra de la irresponsabilidad de quienes gobiernan. Hemos sido gobernados por gente cuyo interés por el país no supera los límites de una retórica demagógica y populista.

Cualquier iniciado en economía sabe que si el gobierno gasta más allá de sus ingresos, es inevitable la inflación y que si además ese gasto no se orienta a la inversión y se asigna discrecional y caprichosamente, según los designios del Presidente, tendremos no solo inflación, sino también desocupación. El grado en que sea dominante la inflación o la desocupación dependerá del grado de autoritarismo y poder que tenga el gobernante.

No tenemos un estadista que ofrezca una visión de futuro, posible y deseable para el país y que genere la sinergia social necesaria para el desarrollo, como siempre caudillos, con muchas ocurrencias que califican como “planes de desarrollo”. Ocurrencias cuya efectividad se mide por el éxito del demagogo en cada contienda electoral, primero sobre la base del antagonismo y la desunión de los venezolanos y segundo, a través del despilfarro del gasto público, en dádivas y asignaciones a los seguidores del régimen, ocultas bajo el falso manto de programas de ayuda a supuestas redes sociales en el combate a la pobreza. Resulta fácil ser presa de la tentación y pensar: ¿Será acaso que éxito electoral de nuestros partidos, consiste en la manipulación y el engaño de la creciente masa de pobres del país, de asegurar y perpetuar su pobreza, sin resolverla?

La diferencias entre ajustes económicos inevitables y estrategias económicas

Hay que entender que las políticas macroeconómicas de ajuste son respuestas coyunturales que tan solo permiten un respiro mientras se afinan las verdaderas estrategias económicas, políticas y sociales que den frente a los problemas de fondo del país. Que si no se logra el consenso, el apoyo, para utilizar una palabra acorde con estos tiempos, la sinergia y la movilización de la mayoría de los venezolanos en pro de un proyecto de país, las políticas de ajuste no resuelven, más bien agudizan el problema. Uno se pregunta dónde están los planes de estos ministros, más allá de ajustes macroeconómicos.

Es usual creer que al depreciar o devaluar el signo monetario se encarezcan las importaciones y se abaraten las exportaciones, es corriente escuchar en nuestro país que no es posible exportar productos no tradicionales porque la moneda está sobrevaluada, así de fácil se concluye que al aumentar lo exportado y disminuir lo importado se revierte la salida de divisas y se relanza el desarrollo económico. Sin embargo, este argumento tropieza con varios obstáculos, primero los productos de exportación, en un mundo globalizado, tienen un componente importado, muchas veces nada despreciable y segundo los precios de los componentes nacionales a la larga se ajustan en alguna proporción de la depreciación. Peor aun, muchos productos con ventajas comparativas de costos, se ajustan de forma instantánea con el tipo de cambio, tal es el caso de los productos siderúrgicos en Venezuela. A la larga la devaluación o depreciación requiere, luego de ajustes sucesivos de precios, nuevas depreciaciones o devaluaciones.

En países grandes, estas medidas son mas eficaces ya que su gran volumen de comercio afecta los precios internacionales, cuando dejan de importar, los precios en el mercado mundial caen, con lo cual el costo de producir una unidad de poder adquisitivo, a través del comercio internacional es menor que en un país pequeño como Venezuela.

Nuestra tesis es que este tipo de política tiene menos efectividad en países como el nuestro, y que aun cuando inevitables solo ofrecen un segundo aire, que tiene que ser sabiamente aprovechado para lanzar un verdadero proyecto de país por medio del concurso de todos los venezolanos y no como esta ocurriendo con una lucha fraticida, donde unos pocos quieren imponer a los otros, un proyecto político cargado de una ideología fracasada, de revanchismo, resentimiento y odios. ¿Dónde está ese proyecto de los señores ministros?

Quién gana con el caos económico

El único ganador con políticas de ajustes fundadas en el tipo de cambio resulta ser el gobierno, que gracias a las mal llamadas ganancias cambiarias, pueden compensar monetariamente las insuficiencias fiscales, esta política permite aumentar el gasto público sin medidas impopulares como el aumento de los tributos. Sin embargo, a la larga el efecto inflacionario resulta mayor y más perjudicial para los que tan solo derivan sus ingresos del trabajo. Mas temprano que tarde la gente percibe que aun cuando sus ingresos aumentan, paradójicamente compran menos que cuando ganaban menos, la presión social no se hace esperar y la inestabilidad política se acrecienta, la confianza se desvanece, los capitales buscan refugio seguro fuera del país.

Se cierra un círculo causal acumulativo del gasto público, que necesita, como la droga para el adicto, más depreciación o devaluación y la vorágine sigue, muy pocos se benefician de ello: los funcionarios públicos que poseen información que el resto no tiene y actúan estratégicamente a favor de sus propios intereses sean pecuniarios, políticos o electorales. Otros tal vez puedan compensar el proceso y hasta ganar, las grandes empresas con las que el Gobierno conviene tratos para mantener alguna fachada de éxito, las empresas que han vivido bajo la sombra protectora del estado, mientras la inmensa mayoría se hunde económicamente y acelera su tránsito hacia la miseria, de nuevo el protagonista de nuestra conversación: la pobreza.

Atrapados en la inmediatez y su apego al poder, al lucro, a la materialidad, a su propia seguridad, los voceros del Gobierno, no se les ocurre otra alternativa diferente a la de recurrir al gasto público deficitario, y desvían los pocos recursos, de quienes sobreviven y producen. Es así que transformamos la escasa capacidad de generar riqueza en consumo, como el psiquiatra que vende el diván, se vive al momento con el producto de la venta, pero pierde el medio de trabajo. El problema no termina, pues la misma o más cantidad de dinero circula, mientras menos bienes y servicios se producen, el resultado: más inflación con desempleo. Gira de nuevo la rueda y se acumulan presiones y males que en cualquier momento pueden hacer explosión y definitivamente dar al traste con lo que queda de democracia. ¿En qué difieren los Señores Ministros de este retrato?

La tragedia de la clase media

Proletarización de la clase media ha sido otro efecto de las medidas económicas. El encarecimiento del dinero excluye una gran proporción de venezolanos del mercado de viviendas y del automotriz, consumos representativos de la clase media venezolana. La erosión del poder adquisitivo y el desempleo con inflación, disminuyen en tamaño a la clase media y la condenan a la postración y a la extinción. Este grupo social es el que mas contribuye con el desarrollo de un país, profesionales, pequeños empresarios de vital importancia para la prosperidad en vías de desaparición.

Creemos que el momento no admite este tipo de ajuste aplicado. En una crisis de múltiples connotaciones, no únicamente económica, sino también, moral, ética y política, además con una necesidad, que no admite retraso, de crecimiento económico, de acumulación de capital, no se puede pensar en otra alternativa que recurrir al ahorro externo, en forma de inversiones extranjeras y abaratando el crédito internacional. Ahora, no olvidemos que el capital no tiene patria y que fluye hacia donde existe seguridad, confianza, éstas solo se restituyen y mejoran cuando existen instituciones públicas autónomas, independientes y bien sustentadas democráticamente.

Definitivamente, reiteramos los funcionarios públicos, comenzando por el Presidente, tienen que ser servidores públicos, con el mínimo poder necesario para ejercer sus funciones, sin menosprecio al servicio de ornato, cuido y mantenimiento de los edificios, los gerentes públicos son conserjes que administran transitoriamente los recursos de la Nación y no dueños de hacienda, son simplemente administradores temporales de la Hacienda Pública, no propietarios de un fundo llamado Venezuela.

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Con motivo de aumento salarial

El aumento salarial no puede ser visto de manera aislada, tiene que serlo en un contexto más amplio donde reflexionemos sobre su interrelación con el crecimiento económico, el desempleo y la pobreza. En nuestra perspectiva los aumentos salariales por decreto son tan solo un paliativo que se utilizan mientras se diseña una verdadera política económica de mediano y largo plazo. Igual que la droga para el adicto que disfruta instantes de ilusión mientras se daña física y espiritualmente, el gobernar por decreto crea ilusiones en el pueblo que a la larga destruyen su capacidad de asombro y sufrimiento, y hace a los gobernantes mas adictos al poder discrecional, olvidando que una Gran Nación no se construye con unos pocos sino con todos.

Desde mediados de los setenta hasta el presente hemos tenido inflación y más inflación, aumentos y más aumentos de salarios por decreto, en una carrera sin fin en la cual los salarios jamás alcanzan el ritmo de los precios. Por otra parte, es asombroso como en los últimos tiempos Venezuela resulta ser uno de los pocos países de América Latina donde ha sido imposible alcanzar estabilidad monetaria y cambiaria.

El sentimiento de postración social e individual del venezolano se profundiza más aun con las dificultades para encontrar un empleo estable y permanente en el sector productivo. El empleo se mantiene a duras penas gracias a decretos de inamovilidad laboral, cada más frecuentes, de hecho permanentes. Quien dude de la situación de crisis de los venezolanos puede constatarlo con sus propios ojos en las calles de las ciudades, donde pululan toda clase de indigentes mujeres, niños, ancianos, jóvenes, al acecho bien para cuidar carros, pedir limosnas o para apropiarse de algo que no le es suyo.

Más temprano que tarde la gente percibirá que aun cuando sus ingresos aumentan por decreto, paradójicamente compran menos que cuando ganaban menos, pero agarrando aunque sea fallo y después veremos. Así la inmensa mayoría se proletariza, se hunde económicamente y acelera su tránsito hacia la miseria, de nuevo el protagonista de nuestra conversación: la pobreza. Hay que entender que un aumento salarial no compensado con productividad se convierte en alza de precios, la única forma de aumentar el poder adquisitivo de la gente es produciendo mas, con crecimiento económico, pues no se puede repartir lo que no existe.

El aumento salarial se traslada a los precios de los bienes y servicios, con cada aumento de precios aumenta la presión tributaria, como las empresas son agentes de retención, se generan impuestos adicionales, más ISLR más IVA, la recaudación es mayor. Se genera mayor tributación con menor poder de compra, es por ello que la inflación se transforma en una manera mas de arrebatarle poder de compra del bolsillo al venezolano, hay que convencerse de que la inflación es un impuesto más, pues permite transferir recursos desde nuestros bolsillos hacia el fisco.

Cualquier iniciado en economía sabe que si el gobierno gasta más allá de sus ingresos, es inevitable la inflación y que si además ese gasto no se orienta a la inversión y se asigna discrecional y caprichosamente, tendremos no solo inflación, sino también desempleo. Hay que tomar conciencia de que ningún aumento salarial por decreto compensa el deterioro ocasionado por la inflación acumulada, todo lo contrario la agudiza. Los verdaderos aumentos en el poder adquisitivo se alcanzan cuando en un país aumenta la inversión, el empleo y la productividad, lo demás es pura ilusión, y estos eventos solo ocurren si hay confianza, gasto público productivo e instituciones.

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